jueves, 28 de mayo de 2009
jueves, 21 de mayo de 2009
jueves, 14 de mayo de 2009
Cuatro valores fundamentales de la vida social
1.La verdad
La verdad es un valor fundamental que desde siempre la humanidad busca ansiosa. Tiene una dimensión objetiva que fundamenta la actividad del hombre, posibilita el diálogo, fundamenta la sociedad e ilumina sobre la moralidad de los comportamientos de los ciudadanos y de los grupos sociales: verdad de la naturaleza del hombre, de la vida, de la familia, de la sociedad. Verdad, también, de los hechos acaecidos.
2. La libertad
Según el Evangelio, la libertad es fruto de la verdad: «La verdad los hará libres» (Jn 8, 32). David fue liberado de su pecado porque lo reconoció. Lo mismo, la mujer pecadora. Y también el Apóstol Simón Pedro. Sólo reconociendo sinceramente la verdad de nuestros pecados, Dios nos perdona y nos libera de las ataduras espirituales con que éstos nos aprisionan.
3. La justicia
La justicia es un atributo de Dios. Decimos «Dios es justo»; que «apelamos a la justicia divina». De Cristo confesamos que «vendrá con gloria a juzgar a vivos y muertos». Por ello la justicia es también un valor cristiano fundamental. De éste la doctrina social dice: «Es un valor que acompaña al ejercicio de la correspondiente virtud moral cardinal. El Magisterio social invoca el respeto de las formas clásicas de la justicia: la conmutativa, la distributiva y la legal. La justicia resulta particularmente importante en el contexto actual, en el que el valor de la persona, de su dignidad y de sus derechos, a pesar de las proclamaciones de propósitos, está seriamente amenazado por la difundida tendencia a recurrir exclusivamente a los criterios de la utilidad y del tener» (Compendio… 201, 202).
4. La vía de la caridad
«Entre las virtudes en su conjunto y, especialmente entre las virtudes, los valores sociales y la caridad: existe un vínculo profundo que debe ser reconocido cada vez más profundamente». «Los valores de la verdad, de la justicia y de la libertad, nacen y se desarrollan de la fuente interior de la caridad». «La caridad presupone y trasciende la justicia. No se pueden regular las relaciones humanas únicamente con la medida de la justicia». «Ninguna legislación, ningún sistema de reglas o de estipulaciones lograrán persuadir a hombres y pueblos a vivir en la unidad, en la fraternidad y en la paz. Ningún argumento podrá superar el llamado de la caridad» (Compendio… 204–207). La caridad es la plenitud de la justicia y de toda virtud humana. Los cristianos debemos hacernos aquí un grave cuestionamiento: si tomamos en serio el mandamiento del amor que nos dejó Jesús. Si lo hacemos, descubriremos cada vez con mayor claridad que, después del acto de adoración a Dios, la construcción de la convivencia social, en verdad, libertad y justicia, es la obra máxima del hombre sobre la tierra. Y que Dios Padre providente en nada se complace más que en ver a sus hijos esforzándose por construirla. Sobre esta base de los principios básicos y de los valores fundamentales de la doctrina social de la Iglesia podemos edificar una Nación reconciliada, que logre vivir una verdadera amistad social.
La verdad es un valor fundamental que desde siempre la humanidad busca ansiosa. Tiene una dimensión objetiva que fundamenta la actividad del hombre, posibilita el diálogo, fundamenta la sociedad e ilumina sobre la moralidad de los comportamientos de los ciudadanos y de los grupos sociales: verdad de la naturaleza del hombre, de la vida, de la familia, de la sociedad. Verdad, también, de los hechos acaecidos.
2. La libertad
Según el Evangelio, la libertad es fruto de la verdad: «La verdad los hará libres» (Jn 8, 32). David fue liberado de su pecado porque lo reconoció. Lo mismo, la mujer pecadora. Y también el Apóstol Simón Pedro. Sólo reconociendo sinceramente la verdad de nuestros pecados, Dios nos perdona y nos libera de las ataduras espirituales con que éstos nos aprisionan.
3. La justicia
La justicia es un atributo de Dios. Decimos «Dios es justo»; que «apelamos a la justicia divina». De Cristo confesamos que «vendrá con gloria a juzgar a vivos y muertos». Por ello la justicia es también un valor cristiano fundamental. De éste la doctrina social dice: «Es un valor que acompaña al ejercicio de la correspondiente virtud moral cardinal. El Magisterio social invoca el respeto de las formas clásicas de la justicia: la conmutativa, la distributiva y la legal. La justicia resulta particularmente importante en el contexto actual, en el que el valor de la persona, de su dignidad y de sus derechos, a pesar de las proclamaciones de propósitos, está seriamente amenazado por la difundida tendencia a recurrir exclusivamente a los criterios de la utilidad y del tener» (Compendio… 201, 202).
4. La vía de la caridad
«Entre las virtudes en su conjunto y, especialmente entre las virtudes, los valores sociales y la caridad: existe un vínculo profundo que debe ser reconocido cada vez más profundamente». «Los valores de la verdad, de la justicia y de la libertad, nacen y se desarrollan de la fuente interior de la caridad». «La caridad presupone y trasciende la justicia. No se pueden regular las relaciones humanas únicamente con la medida de la justicia». «Ninguna legislación, ningún sistema de reglas o de estipulaciones lograrán persuadir a hombres y pueblos a vivir en la unidad, en la fraternidad y en la paz. Ningún argumento podrá superar el llamado de la caridad» (Compendio… 204–207). La caridad es la plenitud de la justicia y de toda virtud humana. Los cristianos debemos hacernos aquí un grave cuestionamiento: si tomamos en serio el mandamiento del amor que nos dejó Jesús. Si lo hacemos, descubriremos cada vez con mayor claridad que, después del acto de adoración a Dios, la construcción de la convivencia social, en verdad, libertad y justicia, es la obra máxima del hombre sobre la tierra. Y que Dios Padre providente en nada se complace más que en ver a sus hijos esforzándose por construirla. Sobre esta base de los principios básicos y de los valores fundamentales de la doctrina social de la Iglesia podemos edificar una Nación reconciliada, que logre vivir una verdadera amistad social.
jueves, 7 de mayo de 2009
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